Cuando usamos el término consumismo nos podemos referir tanto a la acumulación/compra/consumo de bienes y servicios que realmente no son esenciales para la vida diaria, como al sistema político y económico que incita a la adquisición competitiva de bienes como señales de un estatus y/o prestigio dentro de un grupo o clase social.
Hoy en día me atrevo a decir que los medios de comunicación juegan un papel sumamente relevante en el consumo de los bienes y/o servicios antes mencionados.
Ya que a partir de herramientas como la publicidad y la mercadotecnia que se implementan en los medios de comunicación; consiguen inducir una idea de la necesidad de consumo de múltiples productos innecesarios para nuestra vida.
Es un hecho que la publicidad forma parte de nuestra vida por mucho que nos esforcemos en eludirla o escapar de ella. Hoy en día casi en cada esquina podremos encontrar una excelente cantidad de anuncios publicitarios
que nos incitan a comprar mediante imágenes y frases llamativos; desde pequeños nos inundan con anuncios expuestos en camisetas, bolígrafos, etc., y
si no somos lo suficientemente cautos, acabamos mordiendo el anzuelo y comprando más allá de lo que necesitamos. Lo triste de este caso, es que una de las muchas consecuencias del consumismo desenfrenado es la extinción o explotación de los recursos naturales.
Vale la pena
pararse a pensar en ello, ¿no lo crees?
El mundo entero no es más que un
mercado, y los seres humano no son más que unidades de consumo. Es poco alentador que las personas dejen de ser personas: "Si bien los hombres y mujeres nacen iguales ante la ley, no
nacen iguales ante el mercado" - (Besonías, R. La publicidad. Electronic Reference [en
línea]. Recuperado el 15 de Septiembre
dealerce.pntic.mec.es/…/etica_publicidad.html)


Por supuesto que vale la pena reflexionar sobre el consumismo y nuestro papel como receptores frente a este tema.
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